Los juegos del móvil tienen algo que las redes no: están diseñados para que vuelvas a una hora concreta.
La vida que se recarga. El evento que acaba en seis horas. La recompensa diaria que pierdes si no entras.
Eso no es casualidad, y es justo por lo que cuesta más soltarlos que una red social.
Bloquear todos los juegos de golpe
La ventaja de los juegos es que iPhone los agrupa en una categoría, así que no hace falta ir uno a uno.
- Ajustes → Tiempo de uso.
- Límites de apps → Añadir límite.
- Marca la categoría Juegos entera.
- Pon el tiempo y dale a Añadir.
Así el límite también alcanza a los juegos que se instalen después. Si marcas solo los que hay hoy, la semana que viene se baja otro y el límite no le afecta.
Quitar las compras dentro del juego
Esto es lo primero que haría si hay un menor de por medio. Los juegos están hechos para que gastar sea fácil e indoloro: cuatro euros aquí, dos allá, y a final de mes la sorpresa.
- Ajustes → Tiempo de uso → Restricciones de contenido y privacidad.
- Actívalas.
- Compras en iTunes y App Store → Compras dentro de la app: No permitir.
En la misma pantalla puedes exigir contraseña para cualquier compra, y limitar por edad qué juegos se pueden instalar.
Cortar las notificaciones de los juegos
Un juego no te avisa porque haya pasado algo importante: te avisa porque llevas rato sin entrar.
Ajustes → Notificaciones → busca cada juego → desactiva Permitir notificaciones.
Con esto se rompe el enganche del «evento que termina pronto», que es el que más tira.
Si es el móvil de tu hijo
Dos cosas cambian.
La primera, que puedes configurar todo esto desde tu móvil con En familia, y poner un código que él no conozca. Los pasos están en control parental en el iPhone.
La segunda, que con los juegos hay un factor que con las redes no existe: muchos se juegan en equipo. Si le cortas a media partida, no solo le fastidias a él, le fastidia al grupo. Y eso genera una pelea que no compensa.
Funciona mucho mejor acordar el horario por adelantado (que sepa que a las 21:00 se acaba, y que le dé tiempo a terminar la partida) que cortar de golpe. Tienes una plantilla de contrato del móvil para dejarlo por escrito, y normas que sí se pueden cumplir.
Y el agujero de siempre
Si el móvil es tuyo y los límites te los pones tú, existe el botón de «Ignorar límite». Se acaba el tiempo, le das, y sigues jugando.
Lo que aguanta es que volver a entrar te cueste algo real. Unas sentadillas, unas flexiones, unos pasos: ganarte el tiempo de pantalla.
Con los juegos tiene un efecto curioso, además: cuando la partida te cuesta veinte sentadillas, de repente te lo piensas dos veces.
Que la partida se gane antes
Nitor Fit bloquea los juegos y los desbloquea con ejercicio. El límite lo pone la app, no tú.

